Notas sobre la comedia romántica

CiberDario
15 min readJan 4, 2025

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Frame de Cuando Harry encontró a Sally

Durante los últimos días de 2023 me permití el gusto de escribir un texto desordenado pero cariñoso sobre lo camp para acabar el año. Aunque 2024 ya ha acabado, he decidido retomar el ejercicio (y el placer) y escribir otras tantas notas sobre un género cinematográfico que muchas veces es ignorado cuando se habla del cine como arte o ámbito para el interés intelectual: la comedia romántica o romcom.

Probablemente vi mi primera comedia romántica en el instituto (no estoy contando las romcoms para adolescentes que Disney Channel producía en masa en la época) cuando una profesora de inglés decidió poner durante la semana anteriror a las vacaciones de Navidad la película Mientras dormías, protagonizada por Sandra Bullock. Reí, me emocioné y no fui la misma desde entonces. En otro momento que no recuerdo, descubrí gracias a mis padres una de mis películas favoritas: Cuando Harry encontró a Sally, una maravillosa obra de amor, ironía y un estilo impecable. De una forma u otra, la comedia romántica me ha acompañado durante un tiempo en el que he experimentado grandes cambios pero comprendiéndome siempre, desde mis inicios como adolescente hasta ahora, un poco más adulta, un poco más independiente y un poco más experimentada en el amor.

La comedia romántica provoca reacciones variadas pero normalmente intensas en la gente. Quienes lo odian apelan a su gusto extremadamente edulcorado, a “las lecciones que da a las mujeres” o al hecho de que “es de chicas”; quienes lo aman dicen que es emocionante, nostálgico, cálido y gracioso, un género para llorar en el sofá sin demasiadas preocupaciones. En lo que probablemente estén de acuerdo todas esas personas es en que la comedia romántica es, al fin y al cabo, un género “simple”. Sin embargo, ¿cómo puede algo tan simple provocar reacciones tan apasionadas sin una complejidad tras de sí que puede que nadie esté viendo? En estas notas[1], intento no tanto responder a esta pregunta sino pensar en esa complejidad que, creo, está detrás de todas estas historias que me han robado (o puede que me lo hayan devuelto más fuerte) el corazón:

  • Una de las virtudes de la comedia romántica (y que resulta irónica teniendo este adjetivo en el nombre) es la capacidad de mostrar el amor (y el periodo previo a él) como un proceso complicado y no falto de malentendidos y problemáticas resultantes tanto de las dificultades de compatibilidad entre dos individuos como de las dificultades resultantes del entorno de los personajes. En la comedia romántica [2] se da imagen a los problemas de comunicación, las imposibilidades de concordar horarios (normalmente a causa del trabajo asalariado), las tensiones fruto de la inseguridad de una o dos partes de la relación y muchas otras dificultades que pueden aparecer en una relación real y cuya solución solo puede conseguirse si se explicita la dificultad y se trabaja en conjunto. Al contrario que en los relatos románticos de décadas o siglos anteriores (la comedia romántica como tal surge a finales de los años 80), el problema del amor en la comedia romántica no es el acto heroico o la gran batalla que hay que librar para acceder al amado, sino las complejidades de la relación interpersonal (y su posición en el mundo en el que existe).
  • La comedia romántica ocurre en la tensión entre fantasía y realidad. La comedia romántica no representa la fantasía del amor idílico romántico de la felicidad y el comer perdices, pero tampoco representa fielmente la realidad, sino que es el resultado de la irreconciliabilidad de estas dos. No es sorprendente que la comedia romántica surja a finales de los 80, una década después de la ola feminista de los 60 y 70 (que trajo consigo una mayor facilidad en el uso de anticonceptivos y dio paso a un gran aumento en el número de divorcios al año) y el drástico aumento del porcentaje de mujeres entrando al mercado laboral en EEUU. La mujer (en especial la mujer de “clase media-alta”, que es uno de los grandes sujetos de la comedia romántica) se enfrenta al mito del amor perfecto, el ama de casa y el matrimonio eterno con cinismo (ya es evidente que el mito es imposible en la vida real) pero sin abandonar el deseo de encontrar alguien con quien compartir la vida. Esto se ve especialmente en Algo para recordar, que trata sobre la diferencia entre fantasía y realidad. Lo hace a través de la fantasía del Sam como hombre desconocido al que el destino ha elegido como pareja ideal frente al disgusto de la protagonista por su prometido real, con el que la relación no es satisfactoria. En la película no aparece la relación con Sam porque el objeto de la película no es dicha relación, sino la fantasía del amor ideal enfrentada a la realidad del amor insatisfactorio, y por tanto sería imposible enseñarla. Además, aunque podemos desear que tengan la relación perfecta, todos los matrimonios que se muestran en la película (Becky y su marido, los hermanos de Annie, el prometido con el que Annie decide no casarse) son indeseables, aburridos y una posible premonición sobre lo que pasará a Annie y Sam cuando se den cuenta de que deben empezar una relación viviendo en puntos opuestos del país, haciendo malabares con sus vidas profesionales e intentando que el hijo de Sam pueda tener hueco en la vida de Annie.
  • Pocas (por no decir ninguna) comedias románticas acaban con un final feliz definitivo. De hecho, muchas acaban con el (re)inicio de la relación o con tiempo compartido pero futuro incierto (la celebración final en The holiday, tras la que no podemos saber dónde irán los personajes que viven en continentes distintos, o el final de Shiva baby, en la que el momento de complicidad final señala una reconciliación pero no apunta hacia los siguientes pasos). La romcom no celebra el amor como final de la historia o el conflicto, sino que trata sobre el proceso de resolución de un problema en el establecimiento de la relación amorosa. El optimismo de la comedia romántica no es el de encontrar un príncipe azul con el que pasar el resto de los días, sino el de poder resolver los conflictos que nos encontramos con una persona a la que queremos o podemos querer. Para la comedia romántica, el amor no acaba en un punto, sino que se debe ir construyendo constantemente a través de las dificultades que pueda tener, el amor es siempre una historia en proceso.
  • Aunque en las comedias románticas se dan casualidades, la principal fuerza que impulsa las posibilidades de los protagonistas de solventar el problema amoroso es su propia voluntad y las acciones que toman a raíz del conflicto. La comedia romántica no trata, por tanto, del destino, sino de la elección de mantener una relación amorosa y el esfuerzo que requiere hacerlo cuando esta se ve perturbada o desequilibrada por una variedad de factores. De esta forma, se subvierte el ideal de amor romántico en el que los amantes no encuentran dificultades y el conflicto se ve suprimido al no ser visto como posible en el amor de verdad. Esto también da un carácter ambivalente al “gesto romántico”, el gran acto que suele aparecer al final de la película y que implica un gran esfuerzo para poder mantener la relación, que pasa de ser un símbolo del amor como sacrificio a una muestra más del amor (aunque exagerada por el valor emocional que debe tener en el momento de la película) que está siempre formado por actos conscientes que permiten continuar o avanzar la relación. Esto es especialmente visible en The holiday, en el que Jasper, exnovio de Iris, aparece por sorpresa en el portal de la casa de Los Ángeles en la que ella se está quedando tras haberla engañado años antes y haberse prometido con otra mujer. Iris rechaza a Jasper porque este gesto, tras años de engaño y manipulación, no significa nada (lo que se comprueba más cuando Jasper admite no haer roto su compromiso con la otra mujer mientras propone a Iris una escapada romántica). El sacrificio como obsequio no construye el amor de la comedia romántica, sino que este se va cimentando sobre los ladrillos que van poniendo los protagonistas durante toda la historia.
  • El humor en la comedia romántica depende sobre todo de la inteligencia en el guión y en el diálogo entre los personajes. En vez del usar la sexualidad más explícita o utilizar el cuerpo para simbolizar la relación entre los personajes, la atracción y la tensión sexual se muestran sobre todo a través de dobles sentidos, frases efectistas y otros juegos que la guionista lleve a cabo con el lenguaje (permitiendo así dejar más clara la diferencia entre los personajes como individuos, pero también el intercambio entre las dos personas mediante el diálogo). Los personajes, aunque pueden ser mostrados como superficiales, socialmente ineptos o ingenuos, no pueden ser sin embargo poco inteligentes, pues deben poder mantener el ritmo del diálogo que los lleve al momento final de resolución del conflicto amoroso. En este sentido, y aunque la comedia romántica haya sido vista como todo lo contrario por su audiencia principalmente femenina, es un género con gran valor literario o intelectual en el guion.
  • La estética es un aspecto muy importante para que una comedia romántica sea efective, especialmente el ámbito del estilo de los personajes. En muchas romcoms, las casas de los personajes que se presentan son sets perfectamente cuidados para representar al personaje (la casa de Iris en The holiday, el apartamento de Bridget Jones o el piso de Carrie Bradshaw son muestras perfectas de esto). El estilo del personaje debe ser creíble, su casa debe estar desordenada en su orden personal, su ropa no debe actuar como un escaparate para la audiencia sino parecer un conjunto de prendas que el personaje ya se ha puesto más veces y se pondrá (esto no significa que no sea marketing, ya que es a través del aprecio al personaje como tal que la audiencia debe al final buscar esas mismas prendas e intentar copiar el estilo). A través del meticuloso diseño de la estética del personaje, la comedia romántica busca crear personajes que podamos reconocer como individuos realistas, concretos y, lo más importante, diferentes. Sin la individualidad de cada uno, la romcom no funciona. El amor funciona en la comedia romántica porque es el choque de dos subjetividades diferentes (un poco a la Alain Badiou, el amor es el proyecto conjunto construido por dos individuos diferentes, que reconocen su diferencia y crean desde esta su proyecto, no desde la homogeneización) que deben aprender a sortear obstáculos para continuar el camino juntas.
  • Siguiendo la nota anterior, la comedia romántica no abstrae tampoco a los personajes de la sociedad en que viven, sino que los representa como una parte más de ella pues es ella la que determina sus rutinas, espacios y círculos. Sin hacer explícitas las condiciones materiales (algo muy propio de la comedia romántica, que al final es incapaz de alejarse de la implicación pues solo hay lugar en la película para una revelación, siempre de carácter emocional), el escenario que crea la comedia romántica para presentar al personaje de forma completa nos muestra realmente a qué estrato pertenece y en qué punto se encuentra en su vida. A través del individuo, la comedia romántica nos conecta con lo general al explorar al personaje concreto a fondo. Tanto los protagonistas como sus amistades, dinámicas en el trabajo, conexión con su localidad, relaciones familiares, etc. deben estar trabajados a fondo para que una romcom sea efectiva (pensemos en los amigos en Cuatro bodas y un funeral, o la exploración del mundo laboral y la soledad de los personajes en Fallen leaves). Comprender al personaje es comprenderlo en la totalidad en la que vive y, aunque la comedia romántica no expresa las condiciones de forma clara, el personaje debe ser comprensible en todas estas facetas para poder funcionar.
  • El discurso de amor al individuo perfecto, el carisma (Cuando Harry encontró a Sally, El diario de Bridget Jones), el amor a la persona real, el amor como proceso que cambia a la gente (tanto los cambios en el individuo como los cambios hacia la otra persona, el resultado de la comprensión mutua). La concreción o individualidad del personaje de la comedia romántica es, en última instancia, lo que debe provocar el amor por el personaje. Tanto el discurso de Harry a Sally como el de Mark Darcy a Bridget explicitan este hecho. El amor en la romcom no es el amor al ideal de la persona, sino a la persona como es y como la experimenta su amante. El amor en la romcom es un proceso en el que la tensión entre los dos individuos lleva a un cambio en ellos (uno porque es afectado por el otro, el otro porque debe aprender del efecto que tiene en el uno) que debe fortalecer la comprensión mutua de su diferencia. La individualidad en la comedia romántica no es liberadora ni emancipadora, pero como dice Karel Kosik: “tanto en el marco de una realización reificada, como en el momento de la transformación de la realidad en deseo o de una transformación realmente revolucionaria de la realidad, cada individuo en tanto que tal, tiene la posibilidad de expresar su humanidad y de conservar su independencia”. La comedia romántica no es revolucionaria ni lo será, pero uno de sus grandes temas es el reconocimiento de esa humanidad e independencia de las que habla Kosik.
  • La comedia romántica es, como cualquier otra forma artística, un producto del trabajo humano determinado por el modo de producción en el que existe y el estado de este. En sus inicios, la comedia romántica está claramente marcada por el fin de las políticas keynesianas que dan paso a la política neoliberal, por el giro posmoderno en la cultura y por la progresiva pérdida de fuerza de los movimientos sociales tras la década de los 70, con la institucionalización y la asimilación socialdemócrata de las causas y demandas más asimilables de estos (especialmente del movimiento feminista). Es por esto que su sujeto estrella se encuentra en la clase media, y especialmente en la mujer que empieza a verse como trabajadora individual con el objetivo de acumular capital para ella misma (una especia de proto-girlboss), una mezcla de la independencia de la mujer emprendedora del postfeminismo y la preocupación de unas garantías estatales del bienestar que irán en rápida decaída unas décadas más tarde. En la actualidad, esta comedia romántica no es factible pues su sujeto se ve cada vez más difuminado por el proceso de proletarización que afecta cada vez más a la pequeña burguesía y la aristocracia obrera, y que ha cambiado la forma que toman las esperanzas y las formas de relacionarse románticamente del proletariado, cada vez más precarizado. Es por esto que la crítica rechazó totalmente la reciente romcom titulada Cualquiera menos tú, protagonizada por Sidney Sweeney y Glen Powell. Sus personajes son burgueses sin mucha personalidad definida, mostrados con un estilo de vida al que aspirar y en la cima del canon estético; estos personajes son lo contrario a los entrañables protagonistas de la romcom. Por el contrario, películas como Fallen leaves o Shive baby muestran la dirección de la comedia romántica efectiva en la actualidad. Personajes mucho más aislados que antes por el aumento de la alienación del sujeto bajo el capitalismo, el trabajo, las expectativas laborales y el peso del salario y el mercado laboral cobran mayor importancia en las narrativas y la ternura ya no es un escape, sino un momento más (aunque uno bueno y esperanzador) en la vorágine la que nos vemos sumidas. Las protagonistas tienen personalidades más fragmentadas o desafectadas, el humor se vuelve ácido y los problemas mucho más agobiantes. Los personajes principales más entrañables son o proletarios o pequeñoburgueses en situaciones menos equilibradas que las del pasado, o pertenecen a categorías identitarias marginalizadas desde las que poder introducir problemáticas que creen más angustia en la audiencia (en este caso se vuelve a ver especialmente la herencia que toma la romcom del movimentismo).
  • La comedia romántica y los problemas de género (el refuerzo a los roles de género, pero también la mujer optimista contra el hombre cínico y la mujer decidida contra el hombre desordenado). No se puede hablar sobre la comedia romántica sin hablar sobre el género, o más concretamente sobre los problemas que se suelen encontrar en la representación del género en las comedias románticas. Para empezar, la gran mayoría de comedias románticas representa relaciones heterosexuales, monógamas y entre personas blancas, naturalizando un modelo concreto del amor (hegemónico actualmente bajo el sistema capitalista) así como del sujeto privilegiado para el acceso al amor. Muchas veces se argumenta también que la representación de los personajes (en especial los protagonistas) en las comedias románticas refuerzan los roles tradicionales de género. Sin embargo, este argumento erra por no profundizar más en la representación del género en las romcoms (que sigue siendo mayormente negativa). La protagonista femenina en la comedia romántica suele tener actitudes relacionadas con la feminidad, sobre todo su sensibilidad, su optimismo y su deseo de una relación amorosa como gran objetivo. Sin embargo, estas mujeres (como ya he señalado en notas previas) son trabajadoras, cínicas hacia la esperanza tradicional del amor y, en su mayoría, independientes y decididas con respecto al resto de personajes. Los protagonistas masculinos suelen ser cínicos también, pero no tienen el optimismo que tienen ellas al afrontar sus problemas. Además de esto, suelen ser evitativos o insistentes (a veces las dos de forma alternada) y experimentan poco a poco una adecuación de su sensibilidad y su comportamiento para ajustarse más al sistema de valores de la protagonista (como es el caso de You’ve got mail, en el que el Joe aprende de la sensibilidad de Kathleen a través de su cibercorrespondencia, lo que les permite eventualmente comenzar una relación más allá de la pantalla). Es en esta victoria del carácter de la protagonista donde se produce el giro en la representación de género frente a la más tradicional. En las romcoms, son la experiencia y el carácter femenino los triunfadores, los que son otorgados un valor. La comedia romántica satisface mediante su expresión el deseo femenino, naturalizándolo y dándole un valor tanto como carácter personal, al dar a la protagonista y su “forma de ser femenina” la razón y la victoria, como en forma de mercancía, ya que la película es en sí un producto que se vende en el mercado. Por esto, esta representación del género no refleja directamente la representación tradicional, sino que podemos situar sus raíces en el feminismo neoliberal o el feminismo del empoderamiento, que mantiene las divisiones de género a través de la valorización de la femenidad y la mujer, naturalizando en última instancia las formas del capital.
  • El amor es una práctica social, por lo que se ve sujeta a un contexto histórico y, por tanto, al modo de producción vigente. Tanto en el inicio de la comedia romántica como ahora, el amor se encuentra bajo el modo de producción capitalista, por lo que se ve mercantilizado y fetichizado como el resto de prácticas sociales. Sin embargo, las formas en las que se obtiene beneficio del amor ha sufrido cambios desde la década de los 80 hasta ahora. Por un lado, la conciencia adquirida sobre la opresión de las mujeres (sobre todo en relaciones heterosexuales) ha llevado a debates y problemáticas que ponen en cuestión (con razón) prácticas que eran comunes en el ámbito sexoafectivo anteriormente (la mayoría siendo resumibles a formas de violencia y control de los hombres sobre las mujeres). Por otro lado, las aplicaciones de citas y servicios para encontrar el amor han crecido enormemente en popularidad, reemplazando otras formas de conocer posibles prospectos románticos y generando una experiencia más impersonal y estéril en el establecimiento de vínculos sexoafectivos. El mundo de la comunicación ha pasado de la esperanza del Internet sin identidades y la complicidad del anonimato que podemos ver en You’ve got mail (una esperanza que siempre fue procedente de un análisis nada materialista y algo ingenuo) a unas redes destinadas al marketing y la mercantilización de la propia personalidad, la hipervigilancia y una comunicación mucho más alienante. La gran promesa de la comedia romántica, la relación entre individuos, la intimidad, se vuelve cada vez más difícil de representar efectivamente por los medios en que este género lo ha hecho siempre.

No espero de estas notas un giro radical de la comedia romántica, ni extraer ningún tipo de potencial de este género, sino el poder profundizar más en las ideas que encuentro en estas películas que tanto me gusta ver una y otra vez con mi familia, mis amigas o mi propia compañía. Para acabar, quiero recomendar también algo que escribió mi amiga María sobre Algo para recordar (Sleepless in Seatlle) en su maravillosa newsletter Tan callando y también una lista de películas que he empezado para tener guardadas mis comedias románticas favoritas (y que sirvió de gran inspiración para estas notas). Espero que este nuevo año sea uno propicio para el amor y para la organización de la clase obrera bajo el programa de la política revolucionaria.

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Apuntes.

  1. Estas notas se centran, sobre todo, en los contenidos de la comedia romántica y en su forma. Esto no es ni un análisis exhaustivo ni completo de este género, y para esto faltaría claramente la incorporación del análisis de la producción cinematográfica bajo el capitalismo (además de otros puntos como propone Terry Eagleton en su modelo de análisis cultural). Sin embargo, como he escrito este texto para entretenerme, dejaré esa labor para otro momento o para otras personas.
  2. Cuando hablo de la comedia romántica en este texto, hablo de la que sigue realmente los preceptos del género como fueron marcados desde un principio. Hablo de la comedia romántica que puede realmente emocionar como debería y que puede tener un efecto tanto en una audiencia general como con la crítica, de una comedia romántica efectiva y capaz en lo que se propone.

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CiberDario
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